Después de avanzar un par de capítulos en su amada lectura de todas las noches sobre
“ La insoportable levedad del ser”, decide acostarse y descansar…
Logra ordenar algunas cosas, cierra las cortinas, apaga la luz y el incienso que dejó como compañía…
Se acuesta.
Apoya la cabeza contra la almohada…
Pasan unos minutos y no logra conciliar el sueño…
Esta vez no hay angustias de por medio… Todo lo contrario.-
Es tal su alegría que le vienen a la mente un par de rememoraciones verbales en el momento que se despide de él…
Ella lo mira y le dice:
- “ Me tienes bien cagada de la cabeza, debo reconocer ”… ( y luego suelta una carcajada )
El tranquilamente responde:
- “ Pero no es de la cabeza… Acaso no te das cuenta que es del corazón?” … (Sonríe…)
Vuelve a recordar la última frase….
Solo logra decir cuatro palabras…
- “Si… es del corazón”….
Sonríe tiernamente….
Cierra los ojos y da media vuelta…
Buenas noches.-