sábado, 24 de marzo de 2012

La maldita intuición


Hoy inexplicablemente, 
desperté vulnerable y sensible al cuerpo que llevo,
a la piel,
a mi olor,
a una compañía que llevo en mi memoria...

Me hago un café.
Bajo en pijama a la entrada del edificio.
Me siento en un peldaño,
cierro los ojos y siento el viento....
la gente pasar,
los autos,
los pocos pájaros que hay en esta ciudad,
mi cuerpo con frío porque no quise abrigarme tampoco,
trago helado a pesar que mi café me quemaba las manos,
suspiro fuerte, 
como si se me acabara el aire.

Me pregunto por qué!,
Por qué es que se me ocurren tantas cosas.
A caso, 
¿ya no he vivido suficiente como para crearme más sensaciones?.
Es insólito,
pero al menos creo que si lo siento, 
nuevamente, debe ser por algo.
Solo me daba la cara para mofarme de mi.
Sacar una sonrisa estúpidamente irónica.

Recordé esos días en mi casa,
Esos que compartimos tantas horas,
horas que al menos en esos días, 
no se me hicieron eternas,
sino, todo lo contrario...

Después de tanto tiempo, 
pude darme cuenta que el tiempo es tan relativo,
y que basta que uno le de una connotación importante a éste, 
para que "el tiempo" en sí, se relativice de forma casi absurda...

Efectivamente,
las horas se me hacían escasas,
los días, volaron como nunca,
y ahora...
Ahora más que nunca,
El tiempo... pesa.
Me pesa...



Dejé el tazón en el piso...
Entrelacé los dedos de mis manos,
las apoyé en las rodillas,
dejé caer el mentón en ellas,
suspiré profundo...

Recordé algunas cosas..
éstas,
aquellas,
todas,
solo esa,
y omití esta otra.
Pero justamente esa que quise omitir
comenzaba a tener más peso.
Claro...
Como no, 
si hasta llegué a soñarlo...
Antes pude intuirlo,
ahora ya sentía que lo confirmaba.
No quise darle más importancia a algo que en realidad, 
si hubiese pasado como creo que pasó,
tampoco era algo que fuera de mi preocupación,
aunque "realmente", si lo era...

Me agarraba el pelo mirando hacia el piso,
"Para!. ya es suficiente".
El gesto de negación con la cabeza,
el cerrar los ojos fuerte,
tanto que llegaban a doler...

Tomé el café que aún quedaba.
Respiré profundo,
y decidí subir...

Abrí la puerta,
me estabas esperando muy sentado en el sofá rojo,
decidiste acompañarme a la cocina,
ahí estaba tu computador prendido sobre la mesa del comedor.
Miramos la pantalla,
me tomaste las manos...
Suspiraste profundo,
me abrazaste muy fuerte.
Me susurraste al oído
"Solo fue una vez... te lo prometo, no ha vuelto a pasar, todo está claro".
Te miré.
Te di un beso en la frente.
No sé como,
pero tuve paz...
"Nada de lo que hagas o dejes de hacer, podrá sacarte de mi...
Solo creo que no es justo, que la hagas sufrir"...

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